Lo que se suele pensarRegistrar las aplicaciones es un trámite que exige la autoridad.
Cuando una plaga o enfermedad no se controla, el problema aparece meses después. Sin registro no hay cómo encontrar dónde empezó: el producto, la dosis, el momento o una recomendación mala o insuficiente.
El cuaderno de campo cumple con el SAG, pero su valor real es otro: es la única forma de reconstruir qué pasó en un cuartel cuando algo sale mal. Sin esa historia, el error se repite la temporada siguiente.
Y hay un riesgo más inmediato: un día de carencia mal calculado puede terminar en fruta con residuos sobre el límite permitido.
Empieza a registrar hoy y deja que cada mejora se construya sobre la anterior.